jueves, 1 de diciembre de 2016

Responsabilidad social competitiva


Alimentos de km 0, coches eléctricos, cosméticos ecológicos, turismo sostenible… cada vez más, los consumidores tienden a comprar valores y no productos. Nuestra sociedad ha empezado a exigirle a las empresas y a los gobiernos un comportamiento ético, premiando a las firmas que son competitivas en calidad y en precio, pero también en valores compartidos por el conjunto de la sociedad. Y es que para poder encajar dentro de los nuevos criterios del consumidor, cada vez más las empresas tienden a generar o transformar su producto haciéndolo responsable y competitivo.

A diferencia de las compañías acomodadas en la habitual Responsabilidad Social Empresarial (RSE), una nueva generación de empresas están construyendo un modelo de negocio en el que, desde el primer momento, se sitúa el factor social como elemento diferencial, pero sin perder nunca de vista la rentabilidad. Así, el producto o servicio ofertado debe generar valor social por sí mismo y, desde el primer día, cada euro invertido debe contribuir a crear un mundo mejor. Estamos hablando de empresas socialmente competitivas, compañías que convierten el factor social en la clave de su éxito.

La filantropía, entendida como las acciones en beneficio de la sociedad sin retorno para su promotor, mueve entre el 2 y el 3% del PIB mundial. El sector público, por su parte, representa una media del 20% PIB. El sector privado, en cambio, con casi el 80% del PIB mundial, es el gran motor capaz de cambiar el mundo mediante la creación de negocios sostenibles, rentables y replicables en cualquier lugar. En esta línea, la empresa socialmente competitiva es un activo fundamental para construir un modelo económico sostenible a la par que competitivo.

A diferencia de lo que muchos puedan pensar, las empresas socialmente competitivas representan un modelo completamente transversal y aplicable a cualquier tamaño de empresa y cualquier sector. La clave reside en el equilibrio entre la creación de valor social y económico, entre la sostenibilidad social y financiera, un modelo que huye del modelo caritativo tradicional y que sitúa la responsabilidad social en el ADN de la empresa, un elemento que le permitirá diferenciarse de la competencia y ser más competitiva.

Los empresarios no deberíamos avergonzarnos del hecho de querer ganar dinero. Cuando dejemos de hacerlo y acabemos con la creencia que está mal o bien según si una empresa tiene o no ánimo de lucro, empezaremos a entender de una vez por todas el verdadero sentido de la responsabilidad social. No se trata de aplicar medidas solidarias para justificar nuestra cuenta de resultados, sino de todo lo contrario, se trata de que la mejor manera de ser verdaderamente consecuentes con nuestro entorno es aplicar la siguiente premisa: si contribuimos a que a la sociedad le vaya bien, a nosotros también nos irá bien, pues si nosotros ganamos la sociedad también gana. Este es el modelo que plantea la Responsabilidad Social Competitiva.

Muchas empresas ya están aplicando esta manera de hacer negocios. Es el caso de la banca ética, un modelo que defienden empresas como Triodos Bank, que poco a poco han conseguido posicionarse invirtiendo únicamente en productos sostenibles. En el sector de la alimentación, son muchas las compañías que han alcanzado el éxito gracias al acceso a un nuevo nicho de mercado como son la alimentación ecológica o el comercio justo. Prueba de ello ha sido la expansión de la cadena de supermercados 100% ecológicos Veritas, de Cafés Novell, cuyo café es ecológico y procedente de mercados sostenibles, o de Revolution Foods, una aventura empresarial emprendida por dos madres norteamericanas que ha conseguido revolucionar la línea de almuerzo escolar, pues producen más de un millón de comidas saludables, asequibles y preparados frescos cada semana y para todo Estados Unidos. La moda y el calzado tampoco se quedan al margen y podemos encontrar ejemplos de empresas socialmente competitivas tanto en nuestro país como en el extranjero: bajo el lema “ayúdanos a cambiar el mundo” la marca californiana de alpargatas TOMS Shoes tiene el compromiso de entregar un par de zapatos a personas necesitadas de Sudamérica por cada par vendido, logrando así convertirse en un calzado de moda y cautivar a anónimos y famosos. También en España, la conocida casa de zapatillas Victoria logró remontar el negocio con un producto que recoge la bandera de la tradición y los buenos materiales, certificados y respetuosos con el medio ambiente. En el sector servicios, Grupo SIFU ha logrado duplicar sus trabajadores y su facturación en los últimos 5 años gracias al equilibrio entre la integración socio-laboral de personas con discapacidad –que representan el 85% de su plantilla- y una oferta de servicios de la más alta calidad, capaz de competir con otras empresas de Facility Services.

La ‘Generación Millennial’ ha demostrado ser una generación preocupada por conseguir una sociedad más justa y sostenible, pero no por ello han dejado de ser consumidores exigentes. Ellos, los consumidores del futuro, premiarán a los negocios sostenibles y sociales, y requerirán al mismo tiempo productos competitivos en calidad y en precio, encumbrando a las empresas socialmente competitivas.


Publicado en "El Economista"

miércoles, 23 de noviembre de 2016

AJUDES ECONÒMIQUES A LA DISCAPACITAT: DESPESA O INVERSIÓ ?


És possible mesurar el retorn econòmic de les inversions públiques realitzades en matèria social? La resposta és sí: el Retorn a la Inversió Social (SROI per les seves sigles en anglès) és una metodologia creada als anys 90 precisament per mesurar l'impacte social d'una inversió. Des de llavors, han estat moltes les entitats i organitzacions que han aconseguit posar en valor i monetitzar els beneficis de caràcter econòmic, social i ambiental després d'invertir qualsevol import. Així, el SROI és un instrument clau per a la planificació i avaluació de projectes de nombroses organitzacions que treballen en aquests camps.

Fa molts anys que en l'àmbit de la discapacitat es va obrir el debat sobre si els diners destinats per ajudar a les persones amb diversitat funcional s’han de considerar una despesa o una inversió. Els Centres Especials de Treball (CET) són beneficiaris de subvencions públiques a causa del seu important paper en la integració d'aquest col·lectiu en el mercat laboral. En aquest sentit, els CET representen el 70% dels contractes a persones amb discapacitat, mentre que el 30% restant els realitza l'empresa ordinària. A més, cal recordar que la força productiva dels centres especials de treball és del 0,3%, mentre que el 99,7% restant correspon a l’empresa regular. Així doncs, tot i ser 332 vegades més petits, els CET generen més del doble de contractacions.

En els últims anys, s'han realitzat diversos estudis per determinar quin és el retorn econòmic de les inversions públiques realitzades en Centres Especials de Treball. Aquests estimen que per cada euro d'inversió pública destinat als CET es genera un retorn d'entre 2,09 i 3,24 euros per a la societat. A aquest retorn, a més, caldria sumar-li els estalvis (en sistemes de protecció social ...) derivats de facilitar la integració en el mercat laboral d'un col·lectiu vulnerable, que arriba gairebé un milió i mig de persones en edat laboral a Espanya.

En aquesta línia, els ajuts a la discapacitat no funcionen només com a garantia dels drets fonamentals de les persones amb diversitat funcional sinó que, gràcies a la metodologia del SROI, s'ha demostrat que tenen un efecte multiplicador que torna com a benefici per tota la societat. En conseqüència, cal replantejar-se l'etern debat: són aquests ajuts una despesa o una inversió?

A data d'avui encara són moltes les administracions públiques que continuen considerant la injecció de diners públics en centres especials de treball com una despesa sense retorn, transmetent un missatge negatiu relacionat amb la inversió en discapacitat. Estem en un punt on val la pena canviar de perspectiva i començar a veure les empreses, entitats i organitzacions que emprenen amb èxit projectes d'acció social no només com a receptores de subvencions sinó pel valor econòmic i social que generen.


Artícle publicat a SOCIAL.CAT
Podeu veure versió web a : http://www.social.cat/opinio/6344/ajudes-economiques-a-la-discapacitat-despesa-o-inversio

jueves, 3 de noviembre de 2016

PRESENTACIO DEL LLIBRE "RESPONSABILITAT SOCIAL COMPETITIVA" A ALACANT



Presentació del meu llibre a Alacant, en el marc de la celebració de FOCUS PYME Y EMPRENDIMIENTO - http://www.focuspyme.es/

Ayudas económicas a la discapacidad: ¿gasto o inversión?


¿Es posible medir el retorno económico de las inversiones públicas realizadas en materia social? La respuesta es sí: el Retorno a la Inversión Social (SROI por sus siglas en inglés) es una metodología creada en los años 90 precisamente para medir el impacto social de una inversión. Desde entonces, han sido muchas las entidades y organizaciones que han logrado poner en valor y monetizar los beneficios de carácter económico, social y ambiental tras invertir cualquier importe. Así, el SROI es un útil instrumento clave para la planificación y evaluación de proyectos de numerosas organizaciones que trabajan en dichos campos.
Hace muchos años que en el ámbito de la discapacidad existe el debate acerca de si el dinero destinado a ayudar a las personas con diversidad funcional debe considerarse un gasto o una inversión. Los Centros Especiales de Empleo (CEE) son beneficiarios de subvenciones públicas debido a su importante papel en la integración de dicho colectivo en el mercado laboral. En este sentido, los CEE representan el 70% de los contratos a personas con discapacidad, mientras que el 30% restante los realiza la empresa ordinaria. Además, cabe recordar que la fuerza productiva de los Centros Especiales de Empleo es del 0,3% frente al 99,7% de la empresa regular. Así pues, aun siendo 332 veces más pequeños, los CEE generan más del doble de contrataciones.
En los últimos años, se han realizado varios estudios para determinar cuál es el retorno económico de las inversiones públicas realizadas en Centros Especiales de Empleo. Éstos estiman que por cada euro de inversión pública destinado a CEE se genera un retorno de entre 2,09 y 3,24 euros para la sociedad. A este retorno, además, habría que sumarle los ahorros (en sistemas de protección social…) derivados de facilitar la integración en el mercado laboral de un colectivo vulnerable, que alcanza casi un millón y medio de personas en edad laboral en España.
En esta línea, las ayudas a la discapacidad no funcionan solo como garantía de los derechos fundamentales de las personas con diversidad funcional sino que, gracias a la metodología del SROI, se ha demostrado que tienen un efecto multiplicador que vuelve en beneficio de toda la sociedad. En consecuencia, es necesario replantearse el eterno debate: ¿son estas ayudas un gasto o una inversión?
A fecha de hoy todavía son muchas las administraciones públicas que continúan considerando la inyección de dinero público en centros especiales de empleo como un gasto sin retorno, transmitiendo un mensaje de miedo relacionado con invertir en discapacidad. Estamos en un punto en el que vale la pena cambiar de perspectiva y empezar a ver las empresas, entidades y organizaciones que emprenden con éxito proyectos de acción social no solo como meras receptoras de subvenciones sino por el valor económico y social que generan.

 

 

viernes, 28 de octubre de 2016

CADENA SER - PROGRAMA "HORA PUNTA" Estartapeando: ¿què es el eyetracking?”

 
 


* escoltar a partir del minut 9’45’’

CADENA SER - PROGRAMA "HORA PUNTA" Estartapeando: ¿què es el eyetracking?” , emitido el 25 de octubre

martes, 11 de octubre de 2016

DISCAPACITAT I TREBALL A EUROPA


Segons la Comissió Europea, una de cada sis persones a la Unió Europea té algun tipus de discapacitat, ja sigui lleu o greu. En total, sumen 80 milions de persones que, amb freqüència, no poden participar plenament a la societat i economia del seu país com a conseqüència de les nombroses barreres de tot tipus que existeixen. Conscients d’aquesta realitat, al llarg dels últims anys s’han publicat recomanacions de la Unió en favor del treball d’aquest col.lectiu. L’Estratègia Europa 2020, on la Unió Europea ha establert per 2020 cinc ambiciosos objectius en matèria de treball, innovació, educació, integració social i clima i energia, n’és un exemple. Es tracta de l’estratègia de creixement de la Unió per la dècada, que demana per Europa una economia intel·ligent, sostenible i integradora. En definitiva, aquestes prioritats, que es reforcen mútuament, contribuiran a que la UE i els seus estats membres generin alts nivells de feina, productivitat i cohesió social.

En matèria de diversitat funcional, l’Estratègia Europea sobre discapacitat 2010-2020, que s’emmarca dins l’Estratègia Europa 2020, demostra un compromís renovat per part dels estats membres per una Europa sense barreres. La seva finalitat és capacitar les persones amb discapacitat perquè puguin gaudir de tots els seus drets. Amb aquesta vocació, la Comissió Europea ha identificat vuit àmbits primordials d'actuació: accessibilitat, participació, igualtat, ocupació, educació i formació, protecció social, sanitat i acció exterior.

L’accés al mercat laboral per part de les persones amb discapacitat és doncs una de les peces clau d’aquestes estratègies, però és un objectiu inassolible si no es fa de la mà del treball protegit com a factor de generació de llocs de treball. Tot i sumar més de 400.000 persones amb discapacitat ocupades en el sector del treball protegit a tota Europa, encara no s’ha reconegut la feina feta per aquests centres inclusius. Només amb el reconeixement a nivell europeu del centres especials de treball s’aconseguirà potenciar un instrument fonamental que funciona a molts països del Vell Continent i que és una peça bàsica per garantir el treball del col·lectiu amb discapacitat.

En aquesta línia, ja existeix una iniciativa a nivell estatal on col·labora l’Associació de Centres Especials de Treball d’Iniciativa Privada (CETIP) per, juntament amb França, Alemanya i Bèlgica, crear la primera associació europea de treball protegit. Així, des de Brussel·les, s’ajudarà a fer arribar més lluny aquest model d’èxit de generació de treball que funciona a molts països europeus.


miércoles, 5 de octubre de 2016

LA DISCAPACIDAD EN LA ERA DE LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: AMENAZAS Y OPORTUNITADADES



Aunque hace unos años parecía un argumento de novela de ciencia ficción, las innovaciones tecnológicas, los sofisticados mecanismos de automatización industrial o la robótica se han ido haciendo un hueco en nuestro día a día, transformando la forma en la que vivimos y en la que trabajamos. Es la denominada cuarta revolución industrial, un nuevo escenario que ha llegado a nuestras vidas planteando un sinfín de nuevas oportunidades.
Desde el punto de vista de las personas con diversidad funcional, las innovaciones tecnológicas están mejorando la calidad de vida del colectivo. Conscientes del potencial de esta realidad, cada vez son más las empresas y entidades que dedican sus esfuerzos a implementar nuevas herramientas para normalizar la situación de estas personas y potenciar sus capacidades. De hecho, en los últimos años hemos presenciado la aparición de numerosos ejemplos de tecnologías sociales e inclusivas, como el primer smartphone capaz de controlarse con el movimiento de la cabeza, aplicaciones móviles sobre accesibilidad o prótesis monitorizadas.
No obstante, el avance de la tecnología puede conllevar también algunos riesgos, especialmente palpables en el terreno del mercado laboral. A principios de año, un informe elaborado por investigadores del Foro Económico Mundial de Davos vaticinaba que la llegada de la cuarta revolución industrial provocaría un impacto social sin precedentes en el campo laboral. En concreto, el documento apuntaba a que los autómatas y la inteligencia artificial destruirán cinco millones de empleos en 2020 en los 15 países más industrializados del mundo, afectando en primera instancia a los trabajos manuales y más repetitivos, es decir aquellos en los que el empleado aporta menos valor añadido a la empresa.
Este panorama repercutirá sin lugar a dudas en toda la sociedad industrializada, pero todo parece apuntar a que, una vez más, la situación impactará con más fuerza en el colectivo de personas con diversidad funcional. Según el Atlas Laboral de las Personas con Discapacidad 2016, elaborado por Grupo SIFU y la Universidad de Sevilla, sólo un 15% de los españoles con discapacidad poseen estudios superiores, diez puntos por debajo de la población sin discapacidad. 
Está claro que la tecnología y la innovación no solo plantean un nuevo horizonte de posibilidades en todos los campos (en la industria, la medicina, el aprendizaje…), sino que además representan un tren en marcha del que no es posible apearse y que pone sobre la mesa nuevas responsabilidades para todos (administraciones públicas, empresas, trabajadores…). Ante este punto, es de obligado cumplimiento plantearse algunas preguntas: ¿realmente la cuarta revolución industrial pondrá en peligro el mercado laboral? ¿cómo hacer frente a esta tormenta perfecta que innovación y discapacidad pueden protagonizar en un futuro próximo?
Teniendo en cuenta que el nivel educativo tiene una relación directa sobre la empleabilidad de las personas con discapacidad, la inversión en formación tendrá un papel más relevante que nunca para aportar valor añadido y garantizarles un puesto de trabajo, un terreno en el que a fecha de hoy todavía existe un gran margen de mejora. Se trata de un reto y una responsabilidad innegable a la que, entre todos, deberíamos dar respuesta.