viernes, 29 de mayo de 2009

GARANTIA DE FUTURO

El mundo cambia rápidamente y cada vez a mayor velocidad. Lo que ayer parecía eterno, hoy es pasado. La velocidad en las transformaciones no solo afecta a la sociedad, sino a la economía, de la que tan indisociable es.
Sectores motor de la economía también pierden fuerza y o bien son substituidos por nuevas áreas de mercado o bien dichos sectores sufren tal transformación que solo mantienen el nombre. Textil, automoción, turismo o el sector sociosanitario, han sido calve en la economía Catalana de la segunda mitad de siglo XX, actualmente o han perdido peso en nuestro PIB, o lo están perdiendo. Las chimeneas de las fabricas de Terrassa son ahora elemento diferenciador del urbanismo egarense pero no base productiva, las antiguas fábricas del ahora llamado 22@, el Poble Nou de toda la vida, han dejado de ser centros fabriles o del metal para ser lofts donde trabajan diseñadores, arquitectos e ingenieros. Hay sectores y profesiones nuevas inimaginables hace tan solo unos años: domóticos, blogers, personal shoppers, head hunters, etc… Es paradójico pero estas personas conviven con cardadores de lana jubilados o afiladores de cuchillos, de que los iban por las calles junto a su moto, pero también junto a profesiones tradicionales revividas como los zapateros o bodegueros. Actualmente medio millón de rusos viajan cada año a nuestro país cuando hace sólo 20 años estos mismos rusos, para viajar a otras ciudades rusas, para visitar a sus padres, necesitaban un permiso policial.
La mayoría de estudiantes que hoy empiezan la universidad trabajaran en empresas que todavía no se han creado, y un 25% trabajaran en sectores que hoy todavía no existen. No sabemos que sectores serán los motores de la economía dentro de 50 años, ni quizás dentro de 50 meses, nuestra única garantía de éxito son los emprendedores. Antes se decía: “la ignorancia es atrevida”, ahora debemos animar a todos a “lanzarse al ruedo” y también exigir a las administraciones que nos lo pongan sino fácil, como mínimo accesible el invertir y crear. Recientemente, escuchaba como el Director General de Hera Holding –una multinacional catalana del sector medioambiental-, Jordi Gallego, ha invertido 100 millones de $ en Canadá para crear una planta que convierte los residuos en gas porque allí ha encontrando unas condiciones más favorables y en cambio en nuestro país ni tan siquiera hay un marco regulador mínimo que permita desarrollar este tipo de negocio. Descorazonador.
Si nos dejan, los jóvenes crearemos sectores de éxito, nos adaptaremos rápidamente al mercado, veremos nuevas oportunidades de negocio e innovaremos sobre la innovación. Pero para que esto sea posible han de cambiar cosas, en la mentalidad de las personas que forman nuestra sociedad, que se forja en casa, en las escuelas, en la mentalidad de la administración que tiene que abandonar la falsa superioridad moral y su voluntad redistribuidora que se convierte en depredadora de recursos, para únicamente favorecer las condiciones para crear mercados cuanto más amplios mejor y con reglas sencillas, globales y de fácil aplicación.
Si queremos ser lideres en España y en Europa, alimentemos la ambición, fomentemos las vocaciones emprendedoras, apostemos por los que arriesgan, aplaudamos a los que con un punto de iluminados destacan, necesitamos revivir el prestigio del antiguo maestro y buscar también ídolos empresariales que junto a Messi, son nuestra única garantía de futuro.


PUBLICADO EN EXPANSION 29/05/09

lunes, 27 de abril de 2009

EMPRENDER CON SENTIDOS

Hay una norma básica en el mundo de los libros dedicados al conocimiento, a saber, que cuanto más se conoce sobre una cosa, menos libros hay escritos sobre ella; mientras que cuanto menos se conoce, más libros se escriben. El motivo es sencillo: cuanto menos sabemos de algo, más campo hay para la opinión y para lanzar nuevas teorías sobre la materia, mientras que cuando alguien da con la fórmula que explica una situación cesa automáticamente la posibilidad de seguir especulando sobre ello.

El mundo de la emprendedoría sigue siendo un campo fértil para las opiniones y teorías, pues nadie todavía ha dado con la fórmula magistral del éxito empresarial. Así, continuamente se siguen lanzando nuevas teorías. Yo tampoco poseo una fórmula definitiva, así que voy a aportar una idea más que, espero, sirva de reflexión: cuando alguien pregunta qué ha de hacer para crear su propia empresa, me gusta responder que lo único necesario es emprender utilizando los sentidos. Verán, es sencillo.

Aquel que quiera iniciar una aventura emprendedora deberá poseer:

Olfato: el sentido del olfato nos ayudará a seguir los cambios y nuevas direcciones del mercado, percibiendo sus nuevas demandas y nichos de mercado.

Oído: el oído será necesario para estar atento a los inputs que vienen del exterior, para estar permanentemente formado e informado, alerta ante cualquier novedad.

Tacto: un buen tacto nos llevará rodearnos de quien hay que estarlo para poder vincular nuestro negocio allí donde lo necesite, y lo más importante, saber tratar con los trabajadores, la piedra angular de cualquier empresa.

Gusto, o habría que matizar, el buen gusto: nos servirá para tomar acertadas decisiones a la hora de empezar a trabajar y en temas tan vitales como el marketing o la imagen corporativa.

Sentido común: el gran jefe de los sentidos internos nos ha de servir para saber analizar, concretar la información que nos prestan los anteriores sentidos y procesarla de manera adecuada.

Sentido del humor: que nos hará capaces de superar las circunstancias adversas (que no se engañen, llegan siempre incluso en las empresas más exitosas).

Cuantas veces hemos visto personas sin, en principio, formación pero datado de gran sentido común y el llamado “olfato” para los negocios y en cambio personas, en principio dotadas, con gran capacidad y mejor CV que han fracaso por estar faltos de habilidades sociales, liderazgo y sensibilidad. La buena combinación de estos sentidos hacen que no sean necesarias habilidades especiales para ser empresario, sólo hay que estar abierto a lo que nuestros sentidos nos dicen y sazonarlo todo con “sentido emprendedor”.


PUBLICADO EXPANSION 27/04/09

lunes, 16 de marzo de 2009

EL EMPRENDEDOR ES CLAVE

En momentos de incertidumbre, como los que nos toca vivir, todos buscamos una guía, una esperanza, la certeza de que hay una ruta marcada para salir de la crisis. A veces la búsqueda de respuestas innovadoras no permite algunas recetas más cercanas y que por demasiado evidentes se exploran poco. Quiero hacer un canto, una apuesta y un reclamo por el fomento y apoyo a los emprendedores, como generadores de empleo, inversión y motores de economía. Frente a la crisis somos una de las claves para salir de la situación actual. La nueva generación de emprendedores tiene el ímpetu, vocación y capacidad de creación de empresas y transformación social necesaria para dar a la economía y la sociedad en general un nuevo impulso.

Los jóvenes emprendedores no solo tenemos el ímpetu de la juventud, también aportamos capacidad de arriesgar, margen para el error y creamos negocios en ámbitos altamente tecnológicos y especializados que pueden suponer un impulso para la economía. En definitiva los jóvenes emprendedores innovamos y arriesgamos más que otros colectivos sociales.

Los jóvenes emprendedores proceden en algunos casos de las capitalizaciones del paro, crean empleo contratando sin temor y creando todo tipos de sociedades y alianzas con otros jóvenes emprendedores. Otros muchos jóvenes emprendedores han impulsado en segunda o tercera generación el tradicional tejido industrial de Catalunya, innovando, renovando, internacionalizando, mejorando el legado de sus padres. Son jóvenes comprometidos, casi revolucionarios por su voluntad de luchar, de asumir responsabilidades. Son una garantía de que el tejido productivo catalán no solo no puede desaparecer, sino que está en proceso de renovación.

Los emprendedores sabemos de crisis ya que nuestras empresas han nacido en muchos casos de una mera idea, y por lo tanto, hemos buscado clientes, financiación, ganado credibilidad sin más base que nuestro propio esfuerzo. Sabemos adaptarnos al mercado y superar dificultades. Estamos preparados para la crisis, la presente y las que vengan en el futuro, que como las meigas, “haberlas, las habrá” por muchas reformas que se hagan.

Esta es la realidad de los emprendedores catalanes, frente a esta realidad, de la que se habla muy poco. No pedimos ayudas, ni regalos, Reagan dijo: “cuando oigan estas nueve fatídicas palabras huyan: hola, soy del gobierno y estoy aquí para ayudarte”. Nosotros no pedimos ayuda, solo esperamos que nos dejen cumplir nuestro sueño, superar los retos que nos marcamos. Nosotros, los emprendedores estamos poniendo mucho más que un granito de arena para superar la actual coyuntura. Solo pretendemos que desde la administración se cree el marco adecuado para que nuestra aportación pueda ser más importante. Nosotros queremos, estamos en ello, ustedes pónganoslo más fácil de lo que hasta ahora. Creen registros únicos, incluyan procesos telemáticos, agilicen la justicia, garanticen el pago puntual de las administraciones, no creen más empleo público sino facilidades para la contratación por parte de las empresas privadas, gestionen bien los recursos procedentes de los elevados impuestos, administren con austeridad, no generen déficit, en fin cumplan con su deber y copien, que en este caso no hay patentes, del modelo de gestión de las empresas gestionadas por emprendedores. En su mano está.

PUBLICADO EXPANSION 16/03/09



lunes, 16 de febrero de 2009

ESPERANZAIR


Por mucho que Lorenzo Milá haya despedido todos los informativos del último año deseando poder explicar alguna buena noticia al día siguiente, el balance entre lo positivo y negativo se ha decantado clarísimamente hacia este último. El 2008, ha sido el año de aquellos que creen que una mala noticia es siempre una buena noticia. La caída de la bolsa en un 60%, el hecho de que los procesos concursales del los dos meses finales del 2008 igualasen a la totalidad de los de 2007, las dificultades para encontrar liquidez de las empresas y, la gran noticia, la economía desmoronándose han sido el pan de cada día de los informativos.

Hasta que de repente, en medio de toda esta oscuridad, parece que alguien decide escuchar al conocido presentador y surge una buena noticia: un consorcio catalán compra la maltrecha Spanair. La voluntad, clara. Iniciar un proyecto que concretaba los muchos intentos de la sociedad catalana por tomar las riendas del país (recordemos las 500 personas reunidas en el IESE para reclamar otro tipo de trato por parte de AENA en cuanto a la gestión del aeropuerto del Prat). Y mil veces más importante, gracias a esta noticia nos hemos dado cuenta que la sociedad catalana, a la que creíamos adormilada, hundida, incapaz de hacer nada más que autocompadecerse, se levanta de nuevo y se une para preocuparse y buscar soluciones al futuro del país.

La importancia de unas buenas comunicaciones resulta evidente en la sociedad actual. La clara apuesta que Iberia (una empresa privatizada no hace mucho y, recordemos, mantenida por el Estado hasta entonces) había hecho por Madrid, estaba convirtiendo Barcelona en un aeropuerto de Low Cost, y quedarse con un aeropuerto de segunda era un peligro con muchas ramificaciones que nos afectaba a todos. ¿Cuántas empresas iban a dejar de instalarse en Cataluña? ¿Cuánto íbamos a perder a nivel de clientes, de volumen de negocio, etc. si tenemos en cuenta que el 80% de los visitantes de Barcelona llegan en avión?

Mucho. Teníamos mucho que perder. Por eso era el momento de reaccionar, y lo hemos hecho de forma que ahora todo queda en nuestras manos. Tenemos la oportunidad de hacer que Barcelona vuelva a ser un hub real de interconexiones, de volver a jugar en la primera división de los aeropuertos.

Nadie sabe como acabara la apuesta realizada, pero que en los tiempos que corren, la sociedad civil Catalana se haya puesto de acuerdo y haya tomado la iniciativa en algo que consideraba estratégico y una posibilidad de negocio, eso es una buna noticia, cuantas veces nos quejamos de que en Cataluña faltan grandes empresas? Ahora tenemos una que factura 1.100 millones de euros, y eso es una buena noticia. Y las buenas noticias son imprescindibles para levantarnos el animo a todos y ayudarnos a luchar en el día a día, dicen que la empresa es un estado de animo, y que los problemas solo se pueden afrontar con optimismo, así que cuantas más buenas noticias tengamos mejor encararemos la situación actual.




PUBLICADO 16/02/09

lunes, 12 de enero de 2009

ACTITUD FRENTE AL 2009

Una vez entrevisté a una persona con un currículum excelente para el puesto al que optaba, lo tenía todo de cara para ser el elegido y sin embargo perdió una oportunidad excelente, ya que acabé contratando a otro candidato y es que el chico tenía las cualidades necesarias, pero le faltaba algo fundamental: la actitud suficiente como para conseguir el puesto.

Todos hablamos mucho sobre lo determinante que puede llegar a ser nuestra actitud en momentos claves, pero parece que la teoría se nos olvida cuando se trata de llevarlo a la práctica. Pensemos, por ejemplo, en este inicio de año. Son muchas las cosas que se han escrito sobre el 2009 y ganan por goleada las que se tiñen de elementos negativos, apocalípticos que hacen que sólo el oír hablar del nuevo año nos dé ganas de echarnos todos a temblar.

Resulta curioso, cualquiera diría leyendo lo escrito que hemos tirado la toalla antes de empezar la carrera, y que sólo nos queda resignarnos ante todo lo negativo que vendrá o, como máximo y para los más avanzados, aceptarlo con optimismo y positivarlo. No hemos empezado el 2009 y ya estamos deseando que llegue el 2010, el que parece será el año de la salvación.

¿Qué nos ha pasado? Hablamos mucho sobre la situación actual y desde muchos puntos de vista, pero creo que sólo es necesario decir una única cosa: que somos capaces, capaces de superar esta crisis, este año negro o lo que sea. Tenemos la capacidad, porque hemos adquirido mucha experiencia y hemos aprendido mucho (¿Qué es la peor crisis desde la II Guerra Mundial? Perfecto, entonces es la segunda situación de este tipo que superamos), sólo nos falta la actitud necesaria para aplicar lo aprendido y salir adelante.

No se trata de si vemos el vaso medio lleno o medio vacío, se trata de afrontar las cosas con ganas o sin ellas, de rendirnos ya o de plantar cara a la batalla por muy ardua y perdida de antemano que se presente, pero se trata, sobre todo, de ver cómo vamos a llenar ese vaso, de estudiar y llevar a cabo aquello que nos sacará de esta situación negativa. Nos han educado en la cultura del miedo, de la estabilidad, del terror a los cambios bruscos, nos han dicho desde pequeños, entre otras muchas cosas, que lo peor que nos puede pasar es quedarnos sin trabajo o que nuestro negocio falle porque, quizá, no seamos capaces de remontar. Nadie nos ha dicho: camina, cáete si hace falta, pero sigue adelante porque la capacidad de hacerlo la tienes, todo depende de ti.

Este 2009 no será el año de la gran crisis, será el año de todos aquellos que tengan la actitud necesaria para afrontar las situaciones negativas, será el año de los emprendedores y de los intraemprendedores. Y puede ser, también, el año de Cataluña, una país con gran historia emprendedora que puede tener en este momento su gran oportunidad para salir rápidamente de la crisis y ayudar a que otros puedan hacerlo. ¡Sumémonos todos!


PUBLICADO EXPANSION 12/01/09

lunes, 17 de noviembre de 2008

LOS PÉREZ Y LOS YANG

Conocí una vez al patriarca del restaurante chino donde en ocasiones voy a comer. Era un día entre semana hacia las cuatro, cuando casi todo el mundo se había ido y ya empezaban a recoger. En la calma propia de la sobremesa, el dueño del restaurante me presentó a su padre, el Sr. Yang. Tuve suerte y gracias a los dotes de traductora de su sobrina, el Sr. Yang se ofreció a acompañarme.

La conversación en seguida se convirtió en una explicación de los orígenes del negocio, que había que situar ocho años atrás cuando su hijo, su único hijo de 17 años, les dijo que se venía a vivir a una ciudad de España (de nombre casi impronunciable para ellos) con el objetivo de labrarse un futuro mejor del que le esperaba en China. La felicidad y orgullo de aquel momento todavía se podían ver en el Sr. Yang mientras me explicaba la historia; felicidad y orgullo que se volvieron todavía mayores al explicarme que sólo tres años después (eso sí, puntualizó, tras trabajar muy duro) su hijo había conseguido a los 21 años montar su propio negocio. Cinco años después era un empresario feliz, que había conseguido traerse a su mujer y sus padres de China. A su lado, recuerdo, la pequeña Rosa, la traductora, sonreía para sí, no tenía más de 20 años y quien sabe, quizá ahora es ella la que tiene su propio negocio.

Hoy he recordado esta historia al encontrarme con unos amigos, los Pérez, que no cabían en sí del gozo. Su hijo a los 26 años ha aprobado las oposiciones al Ayuntamiento de la ciudad donde han vivido siempre. ¡Qué suerte! No paraban de repetir y yo veía el inmenso orgullo que sentían. Contentos me cuentaban como sólo ha tardado cinco años en sacarse las oposiciones desde que les anunció a los 21 que su intención en esta vida era ser funcionario. La Sra. Pérez parloteaba con la verborrea propia de una felicidad embriagadora, recordando incluso como su hijo tomó la acertada decisión de aparcar la idea de irse estudiar al extranjero con 17 años y quedarse en casa con ellos. Me alejo y no puedo dejar de comparar al hijo de los Sres. Yang con el hijo de los Pérez: dos muchachos de 17 años deciden, uno quedarse en casa de sus padres, el otro ir a un país desconocido a ganarse la vida; tres años después uno todavía no ha concretado nada y decide hacerse funcionario, el otro ya ha creado su propia empresa; cinco años más tarde uno es una persona realizada, propietaria de una empresa, que no sólo se ha ayudado a sí mismo, sino que su familia se beneficia de su esfuerzo, mientras que el otro empieza, parece, a despegarse de sus padres.

Como habrán podido deducir, ni los Pérez ni los Yang son reales, son arquetipos de familias que no representan a nadie en concreto, pero que representan a muchos. Cada vez más se habla de la amenaza que supone China para nuestra economía: sí hacen las cosas más baratas que nosotros, sí son más económicas, sí ciudadanos chinos vienen a nuestro país a trabajar y ya se han hecho con un grupo importante como es el caso de la hostelería. Pero, de lo que no nos damos cuenta, es que no nos deben preocupar ellos como sociedad, sino que nos ha de preocupar su cultura, su capacidad de esforzarse, de iniciativa, de querer siempre apuntar a metas más altas, eso es lo que debemos temer y, en definitiva, intentar copiar.


PUBLICADO EXPANSION 17/11/08