jueves, 20 de enero de 2011

RESPONSABILIDAD SOCIAL COMPETITIVA


Llenarse la boca del término Responsabilidad Social Corporativa (en adelante RSC) o crear un departamento de RSC dentro de la empresa no es garantía en si mismo de nada.
En excesivas ocasiones se confunde marketing, comunicación o una acción solidaria concreta con RSC. Es un error. Una acción puntual no conduce a nada ni reporta nada ni a la empresa ni a la sociedad. Así que, para centrar de forma concreta que es RSC veamos cuáles son, según Manuel Carneiro, experto en RSC, los cinco elementos clave de la misma:
• Relación con la comunidad más cercana
• Diversidad en el trabajo
• Relación con los empleados
• Desempeño ambiental
• Respeto por los derechos humanos
• Prácticas empresariales éticas
• Seguridad en los productos y servicios comercializados
Para el autor de este listado todas las empresas pueden desarrollar programas de RSC, aunque algunos sectores sólo lo podrán hacer parcialmente porque no podrán atender los cinco aspectos citados. Estos sectores son:
• Juego, bebidas alcohólicas, armamento, energía nuclear y tabaco.
Una vez contextualizado que es la RSC cabe preguntarse qué pueden esperar las empresas y la sociedad de los programas de RSC y lo que es más importante: cómo se pueden evaluar y cómo pueden ser un elemento de
competitividad de la empresa.
Vaya por delante que yo soy de los que creo que éste es un aspecto que hay que legislarlo cuanto menos mejor y que no puede convertirse en una excusa más para que la administración intervenga en las cuentas y las gestión de las empresas. Creo, además, que la regulación es innecesaria dado que las empresas que no apliquen de forma correcta la RSC serán descartadas por el propio mercado.
Cada día, con más fuerza, los consumidores tienden más a comprar valores y no productos. Difícilmente nadie aceptará un cosmético que sea el resultado del tráfico de placenta o un medicamento que se sepa que se ha experimentado para su perfeccionamiento con población del Tercer Mundo.
La gente exige un comportamiento global ético y premia a las firmas que son competitivas en calidad y en precio pero también en valores compartidos por el conjunto de la sociedad.
Las empresas son conscientes de esta realidad y demanda social, primero fueron las grandes corporaciones pero poco a poco, de forma capilar, la RSC se ha ido adentrando en las empresas medianas y PYMES. Una asignatura
pendiente no es sólo que llegue a todo tipo de empresas sino que las mismas tengan un método que haga que sus políticas de RSC sean útiles tanto para la empresa que las lleva a cabo, como para el entorno social de la misma.
La profesionalización del cargo del responsable de RSC, que hoy es aún utópico, en muchos casos será una realidad en el mundo de nuestros hijos como otras figuras inimaginables hace unos años como el director de Comunicación quien se ha convertido en una realidad indiscutible dentro de la empresa.
Si bien es cierto que todo esto es hoy bastante obvio para todo el mundo, también es verdad que frente a un crecimiento de un 58% en inversión en RSC en España entre los años 90 y el año 2000, -según datos del gabinete de estudios del BBVA-, otros estudios más recientes llevados a cabo por la prestigiosa escuela de negocios ESADE ponen de manifiesto que la crisis también afecta a las inversiones de responsabilidad social corporativa y que desde 2008 las partidas dedicadas a la implantación de estas políticas en la empresa han decrecido.
Es, pues, evidente que si las empresas no interiorizan los principios de RSC en todos sus departamentos, como ya han hecho por ejemplo con Prevención de Riesgos Laborales acabarán siendo condenadas al ostracismo.
Me atrevo a aconsejar a cualquier empresa que emprenda programas de RSC.
Si bien no hay estudios fiables de cuál es el retorno económico de ponerlos en marcha, sí está claro qué pasa cuando las empresas no tienen un componente de compromiso ético y social. Los casos Enron o Lehman Brothers, esta última con 158 años de actividad financiera a sus espaldas, son ejemplos claros de que sin componente ético y social, o sea sin RSC, no hay futuro para ninguna empresa.
¿Quién no recuerda la magnifica película de Erin Brockovich donde al final las malas prácticas de una empresa pesan más que el empleo que dio a miles de personas durante años?
Poner en marcha un plan de RSC no implica cambiar la empresa de pies a cabeza, eso sí, es preciso analizar qué se hace ya actualmente que cumpla con parámetros de RSC y ordenar las acciones para irlas implantando en el tiempo. Más allá del retorno económico en ventas y la satisfacción por el trabajo bien hecho, no hay duda que otro elemento que aporta una correcta política de RSC es el incremento del valor de marca de la firma, a fin de cuentas el más importante de las activos de una empresa –junto a su personal- en un mundo tan cambiante como en el que nos encontramos.
El objetivo es que la empresa se impregne de los principios de RSC en todos sus departamentos, si bien eso requiere esfuerzos económicos también a la larga, una vez metabolizados por la organización, no implica más que estar alerta de los cambios sociales y de Management que rigen el Mundo de hoy.


Responsabilidad Social Competitiva
Cristian Rovira,
Consejero delegado de Grupo SIFU




Publicado Enero 2011


jueves, 13 de enero de 2011

CONSELLERS MÁS ACCESIBLES

Los estudios de opinión ponen de manifiesto que la sociedad denosta a los políticos profesionales y aplaude la incorporación de personas ajenas a la misma a la actividad pública. En este sentido el nuevo Gobierno de Artur Mas ha tenido el acierto de incorporar a las áreas de economía y justicia personas procedentes del mundo profesional. No hay ninguna duda que un político que ha tenido que gestionar, pagar nóminas, contratar, afrontar retos es alguien que puede aportar a la gobernación y al conjunto de la sociedad más que alguien que solo se ha dedicado a escalar posiciones en el escalafón del partido. Uno siempre puede aprender a ser político, a sobrevivir en la dura competitividad por un cargo y a aguantar las cuchilladas de enemigos y amigos -un político siempre debe tener presente la frase del inolvidable Gila “agáchate que vienen los nuestros”- pero lo que un político no puede incorporar a su bagaje y currículum es la experiencia de haber vivido la vida real. Creo que una segunda característica demandable a un gestor público es la de tener voluntad de ser ave pasajera y tener siempre los objetivos claros. Si el único fin del ejercicio del gobierno es mantenerse en el mismo, el fracaso a nivel de resultados será mayúsculo. Para mi nombres como Mena, Fernández Bozal, E. Sánchez, B. Riuz, etc… al frente de Consellerías y Secretarías son una esperanza. Son gente que ha sido emprendedora, que arriesga al asumir responsabilidades en momentos de extrema dificultad económica y social. Los romanos, cuando un general ganaba una batalla y desfilaba entre vítores por el centro de la capital Imperial, iba acompañado por alguien que les cuchicheaba a la oreja “recuerda que eres mortal”. Pues bien, a nuestros Consellers hay que decirles lo mismo, que sean innovadores, arriesgados, que no se dejen llevar por la inercia del río de la burocracia y la administración. Pero hay también algo en lo que podemos mejorar y que es fundamental. Me refiero a la relación y contacto entre Consellers y su estructura y las empresas. Existe una distancia creciente, muchas veces duele comprobar como esta distancia, además, es más grande en Catalunya que en otros lugares de España. El protocolo político es excesivamente fatuo, la distancia con las empresas, los directivos, los cuadros intermedios, los trabajadores les aleja de la realidad. Giscard d’Estaing se hacía invitar por franceses corrientes a cenar y dormir a su casa, espero que en esta nueva etapa los Consellers pisen empresas, nos necesitamos mutuamente. Cristian Rovira Consejero Delegado Grupo Sifu

EXPANSION - 13/01/11

lunes, 22 de noviembre de 2010

EL DIA DEL AUTONOMO

El 99% de las empresas son el resultado de la iniciativa de una persona, que se convierte en autónomo y se pone a trabajar en una idea o proyecto; de hecho la inmensa mayoría de las empresas oscilan entre la unipersonalidad y los cinco trabajadores. Ser empresario o trabajador individual no depende del tamaño de la empresa, del número de trabajadores o de la facturación, sino de la mentalidad del autónomo. Uno puede, en definitiva, ser autónomo con vocación de emprendedor o ser autónomo con vocación de trabajador, ambas posiciones son respetables pero la evolución de unos y otros será diametralmente distinta.

Para el autónomo con vocación de empresario, si el proyecto supera la infinidad de trabas iniciales y consigue hacerse un pequeño hueco en el mercado, es entonces cuando le surgirá la segunda gran decisión tras la de constituirse como autónomo: ¿Contrato a alguien más? Esta decisión, es una de las más importantes a tomar en la vida de un empresario. Si se opta por contratar, significa que se tiene poca aversión al riesgo, no sabe donde puede llegar, incluso puede convertirse en una multinacional. Arriesgar, con consciencia, eligiendo bien a los compañeros de viaje, siempre es una decisión acertada incluso si se cometen errores. Si por el contrario no se contrata, por temor, por trabas fiscales y/o administrativas (enfrentarse hoy en día a un gestor es de las cosas más complicadas que hay) o por un exceso de conservadurismo en la toma de decisiones, se pierde una gran oportunidad y se acabará poniendo en peligro la viabilidad del proyecto.

Es por ello, que al conjunto de la sociedad, nos interesa favorecer que los autónomos den un primer paso y se lancen a contratar a su primer empleado, ¿cómo? con ventajas fiscales, con bonificaciones en las cuotas de la seguridad social, con menos trabas para la desvinculación, por si la experiencia no funciona. A corto plazo quizás suponga menos ingresos para la hacienda pública pero a medio plazo es el tejido empresarial el que sostiene a las naciones y con ellas a sus estructuras gubernamentales y redes de protección social.

Esto lo han visto claro en Alemania, con un estatuto especial para el microempresario y en el Reino Unido donde se están tomando medidas para reconducir personal de la administración hacia el mercado laboral privado. En Catalunya, hasta ahora, no hemos tenido la misma visión, cuando hicimos el nuevo estatuto del autónomo se quedó corto ¿Cuánto tardaremos en darnos cuenta de los beneficios que tienen este tipo de medidas?

El autónomo es un buscavidas, la antítesis de una clase pasiva. Es una figura sugerente que debemos relacionar con valores como el trabajo, el riesgo, el sacrificio, el esfuerzo. Es una persona que huye de la autolamentación y que ofrece una alta productividad. Al igual que hay días de reconocimiento, homenaje y recuerdo, todos ellos muy justos para muchas figuras profesiones y personales, es preciso poner al autónomo como ejemplo del conjunto de la sociedad. Quizás instaurar un Día del Autónomo, que no sea festivo, sino por ejemplo libre de impuestos, o libre de leyes reguladoras, sería también una forma de homenaje y reconocimiento.


PUBLICADO EXPANSION 22/11/10

viernes, 22 de octubre de 2010

FUNCIONARIOS

Históricamente existía la figura jurídica del resignatio in favore, consistía en que un funcionario al jubilarse o fallecer cedía su cargo a un hijo o familiar. Las cosas, afortunadamente, han cambiado mucho, pero no del todo. La administración se ha modernizado, las nuevas tecnologías permiten realizar infinidad de gestiones sin sufrir el consabido “vuelva Vd. mañana”, pero sigue habiendo en la administración una actitud por parte de algunos y un ambiente que hace que tengas la sensación de que las tornas se han invertido, o sea, el funcionario no está al servicio del ciudadano sino que los ciudadanos vamos a la administración atemorizados y con sensación de ser maltratados.

También en la empresa privada hay ciertas actitudes que de forma despectiva son tachadas por todos como “tener actitud de funcionario”, para ser sinceros es una situación que afecta en especial a grandes corporaciones y al mundo financiero pero que podemos encontrar en cualquier empresa.

Comportarse como un funcionario es asimilado a ser un escaqueado, a alguien que se limita a cumplir su horario sin ningún tipo de aportación creativa a su empresa. Es quizás un calificativo injusto hacia infinidad de personas que, vocacionalmente, realizan una gran labor en el ámbito de la administración pero no deja de reflejar la sensación que muchos tenemos que el personal de las administraciones públicas en gran medida tiene una actitud y una ventajas laborales a nivel de horario y prestaciones sociales muy superiores a las de las personas que trabajan en el mundo privado.

Comportarse como un funcionario no afecta solo a la administración pública, afecta –y además percibo- que de forma creciente a la empresa privad. La palabra funcionario ha dejado de ser un nombre para pasar a ser un adjetivo calificativo de cierta actitud en el trabajo. Personas que se aíslan, que no se adaptan a los nuevos retos de un mercado cambiante, que viven de la generación de rumores, dimes y diretes son el cáncer de una empresa. Su actitud, supone un agravio para los trabajadores comprometidos y acaba implicando un deterioro del clima laboral. “Si Pepe no hace nada, para que voy a esforzarme yo?” se acaban planteando los compañeros de los trabajadores funcionarizados.

No hay duda, en tiempos de crisis, como los actuales, se ha reducido de forma drástica el absentismo laboral. Ahora llega el momento de conseguir un cambio de actitudes, poner en evidencia a aquellos que dentro de las empresas se comportan como funcionarios. Hay que concienciarlos, en coyunturas complejas como la que nos ha tocado vivir, solo el trabajo conjunto nos permitirá salir adelante y conservar nuestro empleo.

Por su parte la administración tiene que ser más exigente consigo misma. En California ante la falta de recursos, el gobierno del estado ha cerrado un montón de servicios públicos, y despedido al personal. Más cerca Alemania ha despedido por primera vez a 40.000 funcionarios. Los que se comportan como funcionarios en la empresa privada o cambian o perderán su empleo, esta en juego la supervivencia de otros empleos. En la administración pública, a su vez, deben cambiar por muchas razones, principalmente porque administran dinero ajeno.

El día que un mal trabajador de una empresa privada deje de ser tildado de funcionario se habrá producido la verdadera modernización de la administración pública de la que tanto se llenan la boca nuestros políticos.


PUBLICADO EXPANSION 22/10/10

jueves, 30 de septiembre de 2010

CAPITAL RIESGO

De todos es sabido que el número de patentes, o sea, de innovaciones, tiene que ver de forma absoluta con el grado de desarrollo de un país y las oportunidades que éste genera para su población. O dicho de otro modo, a menor innovación, menor número de emprendedores, menor desarrollo económico y social.

En España se llama capital riesgo al dinero invertido en participaciones de pequeñas o medianas empresas de forma temporal, en Estados Unidos a esta forma de inversión se le llama capital aventura, la diferencia no es sólo semántica.

Esta diferencia de terminología dice mucho del enfoque y de la cultura de cada país. Mientras en USA, la imagen del inversor es valorada positivamente y se relaciona con cualquier persona con ganas de ayudar al emprendedor y de dedicar sus ahorros a ello, obteniendo un beneficio licito, aquí la figura del inversor tiene una imagen más relacionada con el especulador. En general es triste pero cierto, tener afán de invertir, de prosperar o ganar dinero no es visto positivamente por la sociedad, excepto cuando le sucede a uno mismo. Estamos frente a una doble moral que hay que erradicar.

Debemos cambiar la mentalidad, es preciso promover un profundo cambio cultural. Cuantos más inversores haya, cuanta más gente o corporaciones quieran ayudar a los jóvenes que empiezan y aventurarse en un negocio no convencional y más se extienda la idea de invertir capitales, echando, a la vez, un cable a los nuevos, más personas a su vez se atreverán a lanzarse a realizar negocios, a crear proyectos. Unos alimentan a los otros. La situación económica actual, ha creado muchas vocaciones empresariales: suelen ser personas de gran valía que siempre han trabajado por cuenta ajena y que por muy diversos motivos se han visto forzados a plantearse el ser emprendedores y empresarios, ayudémosles¡¡

Es paradójico que los inversores se quejen de que faltan proyectos atractivos en los que invertir y que, por su parte, los emprendedores pongan de manifiesto que la falta de financiación y crédito es un freno. ¡Hagamos que haya más oportunidades en ambos lados y que éstos se encuentren¡

A unos, los innovadores, hay que decirles que crear, innovar o emprender, puede significar el fracaso, pero también la satisfacción de haber luchado y soñado con conseguirlo. Siempre será mejor el fracaso a la frustración de tener la convicción futura de que no hiciste nada fuera de lo común.

Por otro lado, al triunfador, a la primera, la segunda o la tercera intentona hay que hacerle un llamamiento: debe recordar cuales fueron sus dificultadas iniciales, los sinsabores y las faltas de apoyo.

Es el momento de buscar a esos innovadores, emprendedores, creadores y apoyarlos. Unos y otros, emprendedores e inversores son las caras de la misma moneda. Es su momento, son necesarios para todos


PUBLICADO EXPANSION 30/09/10

miércoles, 9 de junio de 2010

SUPERA TU CRISIS

Hay preguntas de cortesía que se han convertido en comprometidas. Hasta hace poco, al encontrarte con alguien preguntabas : ¿cómo va todo?, ahora, desde hace un tiempo, preguntamos : ¿cómo va la crisis?, la respuesta es casi siempre muy similar: la cosa está fatal, a ver si sobrevivimos, etc….

De vez en cuando alguien nos dice que no le va tan mal. No es fácil encontrarlos porque además, en nuestro país, si triunfar siempre ha sido fuente de envidias, en la actualidad te convierte en sospechoso de casi todo. El optimismo está en desuso. Bien, pero volvamos a nuestro feliz amigo al que las cosas le van bien. Tras la sorpresa inicial por su intrépida respuesta, le preguntamos: ¿qué has hecho?

Ahí también las respuestas suelen ser bastante estándar: están los visionarios que acertaron a ver llegar la crisis y han cambiado de sector o han reducido a tiempo su estructura. Están los que han tenido capacidad financiera y han reforzado su línea de I+D para ser más competitivos. Están los que se han internacionalizado a mercados menos paralizados que el nuestro y los que han sido comercialmente muy agresivos y han lanzado nuevos producto. Son, todos ellos, gente admirable de la que tenemos que aprender; aprender que al parecer, no es obligatorio ni una condena inapelable estar en crisis.

Más allá del buenismo de la campaña “estoloarreglamosentretodos” es bien cierto que la crisis y su superación dependen en gran medida de un estado de ánimo colectivo que construimos todos y cada uno de nosotros. Eso nos lo enseña bien el próximo Mundial de fútbol, según un estudio de una prestigiosa consultora, se considera que el país que gane la Copa del Mundo su PIB en 2010 crecerá cerca de medio punto más de lo previsto. Ese crecimiento no vendrá solo del turismo o la ola de simpatía que el país genere, sino sobre todo del estado euforizante que un acontecimiento así tiene para los ciudadanos de un país y que los efectos de ese estado de ánimo para la economía, son indudables.

Así pues, podemos afirmar que en la medida en que cada uno de nosotros supere su crisis, nos ayudará a todos a hacerlo en conjunto. Sólo venceremos esta situación, si cada uno de nosotros remontamos nuestro estado individual, todos, empresarios, trabajadores, funcionarios, jubilados debemos superar la nuestra para volver de nuevo a la senda del crecimiento. En muchos casos, las circunstancias personales hacen difícil llevar a cabo esta máxima, soy consciente de ello y por eso tengo una receta que implica a varios actores. A los medios de comunicación económicos, como éste, hemos de pedirle que publique en grandes titulares las buenas noticias. Propongo crear una página en la que las empresas que contraten a alguien salgan reconocidas diariamente. Al Gobierno y agentes sociales, exigirles que pacten ya la reforma laboral, eso dará esperanza a miles de personas que creerán que sí es posible encontrar un empleo. A los empresarios, quienes deben hacer un esfuerzo en su autoestima, eran buenos hace cuatro años y lo son más hoy con la experiencia a cuestas de estar gestionando una crisis como esta a la que los americanos llamarían “la madre de todas las crisis”. A los emprendedores, quienes tienen que ser inconscientes, dejarse seducir por el riesgo, y a partir de ahí administrar y actuar con tino y prudencia, que ambas cosas son compatibles ¡¡


PUBLICADO EXPANSION 09/06/10

miércoles, 12 de mayo de 2010

EMPRENDER O MORIR

El año pasado se crearon en Catalunya algo menos de 15.000 empresas, un 25% menos que en el año anterior y desaparecieron algo más de 5.000, un dato que incrementó de forma considerable en relación al año anterior. Detrás de la fría estadística hay la angustia, las esperanzas y los problemas cotidianos que viven miles de personas, autónomos la mayoría de ellos, y trabajadores que ponen la ilusión en un trabajo, en una empresa nueva o viven en primera persona el cierre de un negocio.

La tupida red empresarial de PYMES es un rasgo característico de Catalunya. Datos de un estudio del Colegio de Economistas ponen de manifiesto que en Catalunya tenemos más empresas, afortunadamente, que entre Finlandia, Noruega o Dinamarca juntas o el doble que países de la importancia de Bélgica o Suecia. Eso sí, nuestras empresas son muy pequeñas en comparación a los países de nuestro entorno, sólo un 22 % factura más de un millón de € por un 57% en Dinamarca o 40% en Bélgica.

La vida media de una empresa en Catalunya es de diez años, por lo cual es imprescindible, para poder salir de la actual situación económica, impulsar lo que podríamos denominar una “tasa de reposición” de creación de empresas que nos permita hacer crecer el número de empresas que se crean en nuestro país por encima del número de empresas que desaparecen. Obviamente si además las empresas creadas son en sectores de interés e innovadores tanto mejor, pero lo primero es crear las condiciones para fomentar vocaciones empresariales y facilitar el camino a los emprendedores. Es el camino para crear empleo.

Kenneth Paul Morse, del centro de Emprendedores del MIT, afirmaba hace poco que en California se precisaban 20 $ y 20 minutos para crear una empresa, aquí esto suena a ciencia ficción. Las tan anunciadas ventanillas únicas chocan contra el celo de las administraciones por controlar sus propias competencias: seguridad social, hacienda, administración local y autonómica hablan lenguajes y tienen recorridos administrativos distintos –excepto para cruzar datos de hacienda-, no hablemos ya de la imposible coordinación entre administraciones autonómicas.

Se ha avanzado algo en los últimos tiempos; a nivel de imagen, los emprendedores estamos de moda, todo el mundo busca fotos con nosotros. Ahora hay que dar pasos para pasar de la imagen a la realidad. Crear condiciones económicas, pero sobre todo reconocer socialmente la labor del emprendedor es una misión en la que la administración y los líderes sociales tienen un papel vital.

Muchas de las empresas que han desaparecido no se volverán a constituir pero se debe hacer todo lo posible para que surjan nuevas empresas y no cortar las alas a los emprendedores. Y es que en las manos de los emprendedores está en gran medida nuestro futuro.


PUBLICADO EN EXPANSION 12/05/10