lunes, 18 de abril de 2011

ABSENTISMO VS. PARO

Rozamos los cinco millones de parados, sin embargo un millón de personas no acuden diariamente a su puesto de trabajo. El absentismo es una sangría que afecta a la competitividad además de ser una muestra de falta de solidaridad con el resto de compañeros de trabajo que se ven en la obligación de asumir el trabajo del absentista.
Con la crisis y la consiguiente destrucción de empleo, parecía lógico esperar una caída del absentismo. ¿Por qué no sucede? Una falsa idea de solidaridad por parte de los compañeros de trabajo, una tolerancia social inaceptable que aplaude por “lo bajini” al listillo que “vive bien”, la dificultad con la legislación laboral en mano, de aplicar despidos disciplinarios, el coste de los investigadores privados o los costes y duración de los procesos judiciales, son un cúmulo de razones del porque el absentismo no se reduce de forma drástica.
El elevado peso del empleo público en el conjunto de la masa de trabajadores, es otra de las razones. Es obvio que el ritmo al que se trabaja en una PYME no es el de la administración pública. En realidad muchos convenios consagran estas diferencias y establecen ventajas para el personal público en relación al privado, tal como ocurre, por ejemplo si uno compara los convenios de la enseñanza pública con la concertada y/o privada.
El absentismo cuesta millones cada día al conjunto de la sociedad y genera más paro. Los absentistas profesionales son una lacra social a la que estigmatizar y combatir de forma rotunda. Su insolidaridad, su irresponsabilidad y su vagancia son intolerables.
¿Qué hacer frente al absentismo y como combatirlo?
Los casinos tienen listas en las que apuntarse para impedir la entrada de los que lo solicitan, las listas Robinson permiten excluirse de la recepción de correo comercial. Pues bien, ¿Por qué no crear una lista de absentistas que las empresas puedan consultar?
Al igual que uno pierde puntos por exceso de velocidad, debería de no poder presentarse a un puesto de trabajo público si fuera comprobable que es un absentista recurrente.
Es preciso que las empresas retomen la sana costumbre de pedir referencias. ¿Cómo es un trabajador, no solo a nivel de conocimientos técnicos, sectoriales o profesionales sino como es como ser humano? ¿es cumplidor, puntual y buena gente o es un generador de malos rollos y un absentista?
Los geniales Uderzo y Goscini, creadores de Asterix, en una de sus aventuras más celebradas, retrataban a la perfección la figura del “enredador” por excelencia en su obra “La Cizaña”. Una sola persona, retratada como un ser verde y viscoso, conseguía con sus malas artes alterar la convivencia siempre sana y en compañía de la célebre aldea gala.
Pues bien, evitemos la Cizaña, persigamos, ley en mano, al absentista y al igual que se hacen campañas en TV contra el consumo de alcohol, de tabaco, del exceso de velocidad, del dopaje o del consumo de pezqueñines, pongamos en marcha una campaña, en la que todos estemos comprometidos con la persecución del absentismo desde un punto de vista legal, social y laboral.

viernes, 18 de marzo de 2011

Ejemplos cercanos

Todos tenemos mitos: cinematográficos, deportivos, personales… Siempre buscamos guías. Nos pasamos la vida buscando modelos de empresarios, de emprendedores, que sin duda nos hacen falta y son necesarios como referencia. No siempre nos damos cuenta que estos ejemplos los tenemos mucho más cerca de lo que pensamos. En realidad vivimos tiempos difíciles que están llenos de héroes anónimos, sin duda a día de hoy es más fácil ser empleado, público o privado, que generador de empleo y estar al frente de uno o varios proyectos. Conozco a muchas personas que están haciendo frente, con valentía, a situaciones adversas de todo tipo: falta de financiación, exceso de conservadurismo fruto de la falta de convicción en salir de la recesión, morosidad que ahoga proyectos viables y un largo etcétera de contingencias. Siempre me pregunto si se nos ha formado para afrontar estas situaciones, si el sistema educativo nos inculca suficiente capacidad creativa y dosis adecuadas de espíritu emprendedor. Es más, observando a los niños, viendo su vitalidad y capacidad de superar retos, he llegado a la convicción que el sistema educativo frena y coarta una capacidad natural de afrontar retos y problemas. Los niños pequeños rebosan energía y entusiasmo. Cuando quieren algo no paran hasta conseguirlo. Los niños asumen riesgos por naturaleza: se suben a cualquier sitio y si se caen perseveran. Son insistentes hasta el final. Los niños son preguntones. No se conforman con cualquier respuesta, siempre están con su ¿y por qué? Los niños pequeños son creativos. Para escándalo de los adultos dejan su impronta y creatividad en paredes, sofás o en cualquier elemento, casi siempre el más insospechado de la casa. Los niños pequeños tienen un gran don de gentes. Son abiertos y afables. Si los niños tienen todos los atributos para ser emprendedores de éxito ¿qué hacemos para que los pierdan por el camino?. ¿Nuestro sistema educativo les mata la creatividad y el espíritu emprendedor? Estamos acumulando grandes dosis de capacidad de asumir riesgos, de afrontar retos, casi nadie los ha pedido, pero ahí están y muchos están demostrando capacidades que van más allá de lo que ellos mismos hubieran pensado jamás. Aprovechemos estas circunstancias adversas, hagamos que la crisis no haya sido en balde, emprendamos ahora reformas en el sistema educativo que favorezcan el análisis de riesgos, que impulsen la toma de decisiones, que animen a bregar con un clima económico adverso. Si así lo hacemos, las generaciones futuras tendrán mayor porcentaje de emprendedores y el conjunto de la sociedad saldrá fortalecida.

CRISTIAN ROVIRA

Consejero Delegado GRUPO SIFU

Expansion 18/03/11

viernes, 4 de febrero de 2011

Reivindicar con seny

Los expertos en gestión de recursos humanos afirman que cualquier incremento salarial, actúa como elemento motivador sólo durante tres meses, pasado este tiempo, el empleado percibe el nuevo salario como algo habitual, deja de valorar el incremento y siente como la motivación se reduce a los niveles anteriores al aumento salarial. Aún menos motivador es el sistema de incrementos salariales automáticos, aquellos que son fruto de convenio. En estos casos, aún teniendo un salario superior al de mercado, unas condiciones de horario mejores a las de la mayoría y unas prestaciones de un nivel más alto de las que se debería tener, se acaba percibiendo el aumento salarial como algo normal, un derecho adquirido a partir del cual, evidentemente, se mejorará en la negociación al año siguiente. En el ámbito público, las reclamaciones salariales suelen ser especialmente conflictivas por los dos actores que en ellas se encuentran inmiscuidos: por una parte, los políticos, que son sensibles a la presión social y administran un dinero que no es propio; y, por otra parte, los trabajadores, que no son siempre conscientes de la procedencia del dinero y esfuerzo de aquellos que lo han generado. Esto última significa que estamos hablando de dinero procedente de los impuestos de los ciudadanos y empresas, mayoritariamente PYMES. Sólo analizándolo desde esta óptica pueden entenderse situaciones como las provocadas por los controladores el pasado puente de diciembre y más recientemente, por los maquinistas de Renfe o los conductores de autobuses de la TMB, por poner un ejemplo de trabajadores vinculados a un servicio tan básico como el transporte de personas. También habría casos en otros ámbitos sectoriales y, por ejemplo, los trabajadores de la Fira de Barcelona están amenazando con la convocatoria de huelgas en un momento tan delicado como el de la adjudicación del Mobile Congress, en el cual tanto dinero y tantos puestos de trabajo están en juego para la ciudad de Barcelona. Las exigencias fuera de lugar, además de no favorecer a los trabajadores, generan paro y perjudican de forma clara a aquellos que dicen defender. Las huelgas de celo, como las que vivimos, o las huelgas desproporcionadas, lo único que hacen es perjudicar a un porcentaje importante de la población y alimentan una espiral que no tiene fin. Los sindicatos deben aplicar el seny necesario y los dirigentes políticos, la firmeza precisa frente a chantajes inadmisibles. Esta es la clave para lograr parar este atropello. Faltará entonces un esfuerzo todavía mayor para que las condiciones laborales de estos colectivos sean las justas y objetivas en un entorno económico como en el que nos encontramos. Cristian Rovira Consejero Delegado GRUPO SIFU

EXPANSION 04/02/11

jueves, 20 de enero de 2011

RESPONSABILIDAD SOCIAL COMPETITIVA


Llenarse la boca del término Responsabilidad Social Corporativa (en adelante RSC) o crear un departamento de RSC dentro de la empresa no es garantía en si mismo de nada.
En excesivas ocasiones se confunde marketing, comunicación o una acción solidaria concreta con RSC. Es un error. Una acción puntual no conduce a nada ni reporta nada ni a la empresa ni a la sociedad. Así que, para centrar de forma concreta que es RSC veamos cuáles son, según Manuel Carneiro, experto en RSC, los cinco elementos clave de la misma:
• Relación con la comunidad más cercana
• Diversidad en el trabajo
• Relación con los empleados
• Desempeño ambiental
• Respeto por los derechos humanos
• Prácticas empresariales éticas
• Seguridad en los productos y servicios comercializados
Para el autor de este listado todas las empresas pueden desarrollar programas de RSC, aunque algunos sectores sólo lo podrán hacer parcialmente porque no podrán atender los cinco aspectos citados. Estos sectores son:
• Juego, bebidas alcohólicas, armamento, energía nuclear y tabaco.
Una vez contextualizado que es la RSC cabe preguntarse qué pueden esperar las empresas y la sociedad de los programas de RSC y lo que es más importante: cómo se pueden evaluar y cómo pueden ser un elemento de
competitividad de la empresa.
Vaya por delante que yo soy de los que creo que éste es un aspecto que hay que legislarlo cuanto menos mejor y que no puede convertirse en una excusa más para que la administración intervenga en las cuentas y las gestión de las empresas. Creo, además, que la regulación es innecesaria dado que las empresas que no apliquen de forma correcta la RSC serán descartadas por el propio mercado.
Cada día, con más fuerza, los consumidores tienden más a comprar valores y no productos. Difícilmente nadie aceptará un cosmético que sea el resultado del tráfico de placenta o un medicamento que se sepa que se ha experimentado para su perfeccionamiento con población del Tercer Mundo.
La gente exige un comportamiento global ético y premia a las firmas que son competitivas en calidad y en precio pero también en valores compartidos por el conjunto de la sociedad.
Las empresas son conscientes de esta realidad y demanda social, primero fueron las grandes corporaciones pero poco a poco, de forma capilar, la RSC se ha ido adentrando en las empresas medianas y PYMES. Una asignatura
pendiente no es sólo que llegue a todo tipo de empresas sino que las mismas tengan un método que haga que sus políticas de RSC sean útiles tanto para la empresa que las lleva a cabo, como para el entorno social de la misma.
La profesionalización del cargo del responsable de RSC, que hoy es aún utópico, en muchos casos será una realidad en el mundo de nuestros hijos como otras figuras inimaginables hace unos años como el director de Comunicación quien se ha convertido en una realidad indiscutible dentro de la empresa.
Si bien es cierto que todo esto es hoy bastante obvio para todo el mundo, también es verdad que frente a un crecimiento de un 58% en inversión en RSC en España entre los años 90 y el año 2000, -según datos del gabinete de estudios del BBVA-, otros estudios más recientes llevados a cabo por la prestigiosa escuela de negocios ESADE ponen de manifiesto que la crisis también afecta a las inversiones de responsabilidad social corporativa y que desde 2008 las partidas dedicadas a la implantación de estas políticas en la empresa han decrecido.
Es, pues, evidente que si las empresas no interiorizan los principios de RSC en todos sus departamentos, como ya han hecho por ejemplo con Prevención de Riesgos Laborales acabarán siendo condenadas al ostracismo.
Me atrevo a aconsejar a cualquier empresa que emprenda programas de RSC.
Si bien no hay estudios fiables de cuál es el retorno económico de ponerlos en marcha, sí está claro qué pasa cuando las empresas no tienen un componente de compromiso ético y social. Los casos Enron o Lehman Brothers, esta última con 158 años de actividad financiera a sus espaldas, son ejemplos claros de que sin componente ético y social, o sea sin RSC, no hay futuro para ninguna empresa.
¿Quién no recuerda la magnifica película de Erin Brockovich donde al final las malas prácticas de una empresa pesan más que el empleo que dio a miles de personas durante años?
Poner en marcha un plan de RSC no implica cambiar la empresa de pies a cabeza, eso sí, es preciso analizar qué se hace ya actualmente que cumpla con parámetros de RSC y ordenar las acciones para irlas implantando en el tiempo. Más allá del retorno económico en ventas y la satisfacción por el trabajo bien hecho, no hay duda que otro elemento que aporta una correcta política de RSC es el incremento del valor de marca de la firma, a fin de cuentas el más importante de las activos de una empresa –junto a su personal- en un mundo tan cambiante como en el que nos encontramos.
El objetivo es que la empresa se impregne de los principios de RSC en todos sus departamentos, si bien eso requiere esfuerzos económicos también a la larga, una vez metabolizados por la organización, no implica más que estar alerta de los cambios sociales y de Management que rigen el Mundo de hoy.


Responsabilidad Social Competitiva
Cristian Rovira,
Consejero delegado de Grupo SIFU




Publicado Enero 2011


jueves, 13 de enero de 2011

CONSELLERS MÁS ACCESIBLES

Los estudios de opinión ponen de manifiesto que la sociedad denosta a los políticos profesionales y aplaude la incorporación de personas ajenas a la misma a la actividad pública. En este sentido el nuevo Gobierno de Artur Mas ha tenido el acierto de incorporar a las áreas de economía y justicia personas procedentes del mundo profesional. No hay ninguna duda que un político que ha tenido que gestionar, pagar nóminas, contratar, afrontar retos es alguien que puede aportar a la gobernación y al conjunto de la sociedad más que alguien que solo se ha dedicado a escalar posiciones en el escalafón del partido. Uno siempre puede aprender a ser político, a sobrevivir en la dura competitividad por un cargo y a aguantar las cuchilladas de enemigos y amigos -un político siempre debe tener presente la frase del inolvidable Gila “agáchate que vienen los nuestros”- pero lo que un político no puede incorporar a su bagaje y currículum es la experiencia de haber vivido la vida real. Creo que una segunda característica demandable a un gestor público es la de tener voluntad de ser ave pasajera y tener siempre los objetivos claros. Si el único fin del ejercicio del gobierno es mantenerse en el mismo, el fracaso a nivel de resultados será mayúsculo. Para mi nombres como Mena, Fernández Bozal, E. Sánchez, B. Riuz, etc… al frente de Consellerías y Secretarías son una esperanza. Son gente que ha sido emprendedora, que arriesga al asumir responsabilidades en momentos de extrema dificultad económica y social. Los romanos, cuando un general ganaba una batalla y desfilaba entre vítores por el centro de la capital Imperial, iba acompañado por alguien que les cuchicheaba a la oreja “recuerda que eres mortal”. Pues bien, a nuestros Consellers hay que decirles lo mismo, que sean innovadores, arriesgados, que no se dejen llevar por la inercia del río de la burocracia y la administración. Pero hay también algo en lo que podemos mejorar y que es fundamental. Me refiero a la relación y contacto entre Consellers y su estructura y las empresas. Existe una distancia creciente, muchas veces duele comprobar como esta distancia, además, es más grande en Catalunya que en otros lugares de España. El protocolo político es excesivamente fatuo, la distancia con las empresas, los directivos, los cuadros intermedios, los trabajadores les aleja de la realidad. Giscard d’Estaing se hacía invitar por franceses corrientes a cenar y dormir a su casa, espero que en esta nueva etapa los Consellers pisen empresas, nos necesitamos mutuamente. Cristian Rovira Consejero Delegado Grupo Sifu

EXPANSION - 13/01/11

lunes, 22 de noviembre de 2010

EL DIA DEL AUTONOMO

El 99% de las empresas son el resultado de la iniciativa de una persona, que se convierte en autónomo y se pone a trabajar en una idea o proyecto; de hecho la inmensa mayoría de las empresas oscilan entre la unipersonalidad y los cinco trabajadores. Ser empresario o trabajador individual no depende del tamaño de la empresa, del número de trabajadores o de la facturación, sino de la mentalidad del autónomo. Uno puede, en definitiva, ser autónomo con vocación de emprendedor o ser autónomo con vocación de trabajador, ambas posiciones son respetables pero la evolución de unos y otros será diametralmente distinta.

Para el autónomo con vocación de empresario, si el proyecto supera la infinidad de trabas iniciales y consigue hacerse un pequeño hueco en el mercado, es entonces cuando le surgirá la segunda gran decisión tras la de constituirse como autónomo: ¿Contrato a alguien más? Esta decisión, es una de las más importantes a tomar en la vida de un empresario. Si se opta por contratar, significa que se tiene poca aversión al riesgo, no sabe donde puede llegar, incluso puede convertirse en una multinacional. Arriesgar, con consciencia, eligiendo bien a los compañeros de viaje, siempre es una decisión acertada incluso si se cometen errores. Si por el contrario no se contrata, por temor, por trabas fiscales y/o administrativas (enfrentarse hoy en día a un gestor es de las cosas más complicadas que hay) o por un exceso de conservadurismo en la toma de decisiones, se pierde una gran oportunidad y se acabará poniendo en peligro la viabilidad del proyecto.

Es por ello, que al conjunto de la sociedad, nos interesa favorecer que los autónomos den un primer paso y se lancen a contratar a su primer empleado, ¿cómo? con ventajas fiscales, con bonificaciones en las cuotas de la seguridad social, con menos trabas para la desvinculación, por si la experiencia no funciona. A corto plazo quizás suponga menos ingresos para la hacienda pública pero a medio plazo es el tejido empresarial el que sostiene a las naciones y con ellas a sus estructuras gubernamentales y redes de protección social.

Esto lo han visto claro en Alemania, con un estatuto especial para el microempresario y en el Reino Unido donde se están tomando medidas para reconducir personal de la administración hacia el mercado laboral privado. En Catalunya, hasta ahora, no hemos tenido la misma visión, cuando hicimos el nuevo estatuto del autónomo se quedó corto ¿Cuánto tardaremos en darnos cuenta de los beneficios que tienen este tipo de medidas?

El autónomo es un buscavidas, la antítesis de una clase pasiva. Es una figura sugerente que debemos relacionar con valores como el trabajo, el riesgo, el sacrificio, el esfuerzo. Es una persona que huye de la autolamentación y que ofrece una alta productividad. Al igual que hay días de reconocimiento, homenaje y recuerdo, todos ellos muy justos para muchas figuras profesiones y personales, es preciso poner al autónomo como ejemplo del conjunto de la sociedad. Quizás instaurar un Día del Autónomo, que no sea festivo, sino por ejemplo libre de impuestos, o libre de leyes reguladoras, sería también una forma de homenaje y reconocimiento.


PUBLICADO EXPANSION 22/11/10

viernes, 22 de octubre de 2010

FUNCIONARIOS

Históricamente existía la figura jurídica del resignatio in favore, consistía en que un funcionario al jubilarse o fallecer cedía su cargo a un hijo o familiar. Las cosas, afortunadamente, han cambiado mucho, pero no del todo. La administración se ha modernizado, las nuevas tecnologías permiten realizar infinidad de gestiones sin sufrir el consabido “vuelva Vd. mañana”, pero sigue habiendo en la administración una actitud por parte de algunos y un ambiente que hace que tengas la sensación de que las tornas se han invertido, o sea, el funcionario no está al servicio del ciudadano sino que los ciudadanos vamos a la administración atemorizados y con sensación de ser maltratados.

También en la empresa privada hay ciertas actitudes que de forma despectiva son tachadas por todos como “tener actitud de funcionario”, para ser sinceros es una situación que afecta en especial a grandes corporaciones y al mundo financiero pero que podemos encontrar en cualquier empresa.

Comportarse como un funcionario es asimilado a ser un escaqueado, a alguien que se limita a cumplir su horario sin ningún tipo de aportación creativa a su empresa. Es quizás un calificativo injusto hacia infinidad de personas que, vocacionalmente, realizan una gran labor en el ámbito de la administración pero no deja de reflejar la sensación que muchos tenemos que el personal de las administraciones públicas en gran medida tiene una actitud y una ventajas laborales a nivel de horario y prestaciones sociales muy superiores a las de las personas que trabajan en el mundo privado.

Comportarse como un funcionario no afecta solo a la administración pública, afecta –y además percibo- que de forma creciente a la empresa privad. La palabra funcionario ha dejado de ser un nombre para pasar a ser un adjetivo calificativo de cierta actitud en el trabajo. Personas que se aíslan, que no se adaptan a los nuevos retos de un mercado cambiante, que viven de la generación de rumores, dimes y diretes son el cáncer de una empresa. Su actitud, supone un agravio para los trabajadores comprometidos y acaba implicando un deterioro del clima laboral. “Si Pepe no hace nada, para que voy a esforzarme yo?” se acaban planteando los compañeros de los trabajadores funcionarizados.

No hay duda, en tiempos de crisis, como los actuales, se ha reducido de forma drástica el absentismo laboral. Ahora llega el momento de conseguir un cambio de actitudes, poner en evidencia a aquellos que dentro de las empresas se comportan como funcionarios. Hay que concienciarlos, en coyunturas complejas como la que nos ha tocado vivir, solo el trabajo conjunto nos permitirá salir adelante y conservar nuestro empleo.

Por su parte la administración tiene que ser más exigente consigo misma. En California ante la falta de recursos, el gobierno del estado ha cerrado un montón de servicios públicos, y despedido al personal. Más cerca Alemania ha despedido por primera vez a 40.000 funcionarios. Los que se comportan como funcionarios en la empresa privada o cambian o perderán su empleo, esta en juego la supervivencia de otros empleos. En la administración pública, a su vez, deben cambiar por muchas razones, principalmente porque administran dinero ajeno.

El día que un mal trabajador de una empresa privada deje de ser tildado de funcionario se habrá producido la verdadera modernización de la administración pública de la que tanto se llenan la boca nuestros políticos.


PUBLICADO EXPANSION 22/10/10